Curiosidades y secretos del Tarot
5/13/20266 min read
¿Y si te dijera que Jung, Dalí y un peluquero parisino tienen algo en común?
Pocas cosas revelan tanto de una persona como las cartas que elige... o las que le obsesionan. Y el tarot, a lo largo de la historia, ha cruzado su camino con algunas de las mentes más brillantes, excéntricas y poderosas que jamás han existido.
¿Sabías que Carl Gustav Jung, el padre del inconsciente colectivo, estudió el tarot con una seriedad académica que escandalizó a más de un colega? Para él, los arquetipos representados en las cartas no son superstición: son los mapas del alma humana. Jung vio en los arcanos proyecciones universales que la mente del ser humano comparte, independientemente de la cultura o la época.
Pero Jung no estuvo solo en su fascinación. Antoine Court de Gébelin, erudito francés del siglo XVIII, fue el primero en lanzar una teoría que haría historia, aunque resultara completamente errónea: afirmó con total convicción que el tarot era un texto sagrado del Antiguo Egipto, un libro de sabiduría milenaria codificado en imágenes. Era mentira, pero una mentira tan apasionante que transformó para siempre su percepción y lo elevó de juego de naipes a sistema esotérico.
Y si hablamos de personajes imposibles de ignorar, hay que mencionar a Etteilla, un peluquero parisino del siglo XVIII que decidió, así, de repente, convertirse en el primer cartomante profesional de la historia. Sí, has leído bien: un peluquero. Rediseñó las cartas, les asignó significados concretos y construyó todo un sistema de lectura que influiría en generaciones posteriores. Su historia es la prueba de que ¡las revoluciones a veces llegan de donde menos te lo esperas!.
Dalí se reservó para sí mismo el papel de El Mago: la carta que representa el dominio de los elementos, la voluntad creadora y el poder de transformar la realidad. Difícilmente podría haber elegido mejor.
Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech, Marqués de Dalí de Púbol, referente de fusión entre arte, ego y misterio. El genio surrealista no podía quedarse al margen de un universo tan cargado de símbolos e imaginación desbordante.
El proyecto nació, curiosamente, de un encargo para la película de James Bond Vive y deja morir en 1973. Pero Dalí, fiel a sí mismo, tomó el encargo y lo convirtió en algo mucho más grande que cualquier película. El resultado fue una baraja absolutamente única —febril y delirante como solo él sabía hacer— donde los paisajes imposibles, los relojes blandos y las figuras distorsionadas conviven con la simbología clásica del tarot.
Un juego de cartas de lujo llamado Tarocchi
Si el tarot fuera una película, tendría escenas que te dejarían sin aliento. Viajemos a los momentos que escribieron su historia.
Todo empieza en la Italia del siglo XV, en las opulentas cortes de Milán y Ferrara, donde el tarot no era ningún instrumento misterioso: era un juego de cartas de lujo llamado tarocchi, encargado por familias nobles para entretenerse. Y aquí llega la primera gran sorpresa: la baraja completa más antigua que se conserva es el llamado Tarot Visconti-Sforza, encargado por el Duque de Milán alrededor de 1450. Pero ¿qué tiene de especial? Que sus cartas no tenían números ni títulos impresos, y que muchas de las figuras representadas estaban inspiradas directamente en miembros reales de la familia Visconti. Eran piezas de arte pintadas a mano con pan de oro.
Pan de oro. Las mismas cartas que hoy se venden por diez euros, nacieron siendo objetos de lujo absoluto, accesibles únicamente para la élite más poderosa de Europa. La democratización del tarot es, en sí misma, una historia fascinante que pocas veces se cuenta.
El gran giro llega en 1781, cuando Court de Gébelin publica su teoría egipcia y Europa entera enloquece. El tarot deja de ser un pasatiempo y se convierte en objeto de deseo intelectual y espiritual. Los salones más elegantes de París mezclan ahora filosofía, política y lecturas de tarot en la misma velada.
Pero el momento que verdaderamente lo transforma en el tarot que hoy conocemos llega en 1909. Arthur Edward Waite, estudioso del esoterismo, y Pamela Colman Smith, una artista que trabajaba cobrando muy poco y que durante décadas fue injustamente ignorada por la historia, crean juntos el célebre Rider-Waite Tarot. Es la primera baraja en ilustrar todas las cartas con escenas narrativas completas, haciendo la lectura accesible para cualquier persona. Un hito que democratizó el tarot y cuya influencia llega intacta hasta el siglo XXI. Curiosamente, Pamela Colman Smith murió en la pobreza, sin saber que su obra se convertiría en la más reproducida de la historia del tarot.
A día de hoy una de las barajas más técnicas y precisas que existen es el Tarot de Thoth fue un proceso largo y meticuloso que tuvo lugar principalmente durante la Segunda Guerra Mundial.
Crowley y la egiptóloga y pintora Lady Frieda Harris comenzaron a trabajar en el proyecto en 1938. Lo que inicialmente iba a ser una actualización rápida del Tarot de Marsella (estimada en 6 meses) se convirtió en una obra monumental de 5 años debido a la complejidad de las correspondencias astrológicas, cabalísticas y científicas que Crowley quería incluir. Fue un trabajo de resistencia; Frieda Harris llegó a pintar varias versiones de cada arcano
En 1944 se publicó el libro que acompaña al mazo, titulado "El Libro de Thoth" (The Book of Thoth). Curiosamente las cartas ¡no se publicaron como mazo comercial hasta 1969!.
El tarot no predice el futuro. Hace algo mucho más interesante.
Después de siglos de historia, personajes extraordinarios y momentos que cambiaron su rumbo, el tarot sigue aquí. Y eso, en un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa, ya dice mucho.
Lo que más sorprende, al mirar atrás, es que el tarot ha sobrevivido precisamente porque nunca fue una sola cosa. Fue juego de nobles, texto sagrado imaginario, herramienta de psicólogos, inspiración de artistas y compañero de filósofos. Se reinventó cada vez que el mundo lo necesitó y encontró siempre nuevas manos dispuestas a sostenerlo.
El tarot ha tenido un profundo impacto cultural, transcendiendo fronteras y adaptándose a diferentes sociedades. A lo largo de los años, ha sido objeto de estudio en diversas disciplinas, desde la psicología hasta la historia del arte. Su presencia en la literatura y el cine, así como su práctica en diversas tradiciones espirituales, demuestran su relevancia y fascinación actual.
Hoy la ciencia no avala su uso predictivo, y eso es importante decirlo con honestidad. Pero lo que sí reconocen psicólogos, terapeutas y eruditos es su valor como herramienta de introspección: las cartas funcionan como un espejo que, en el acto de interpretarlas, nos dice más de nosotros mismos que del destino. No es magia, es psicología visual con siglos de profundidad simbólica detrás.
La evolución de la mirada: De la "locura" a la estrategia personal
Durante décadas, decir que ibas al psicólogo era sinónimo de "estar loco" o de incapacidad mental. Del mismo modo, entrar en una consulta de tarot se asociaba a lo esotérico, a lo oculto o a figuras de "brujas" envueltas en misterio. Afortunadamente, esa visión ha quedado obsoleta.
Hoy entendemos que ir al psicólogo es un ejercicio de salud y madurez. De la misma manera, el tarot ha salido de las habitaciones oscuras para integrarse en procesos de acompañamiento y desarrollo personal.
El Tarot como proceso de Coaching: Al igual que un coach te ayuda a identificar metas y derribar creencias limitantes, el tarot actúa como un catalizador. No es una intervención mágica, sino una sesión de trabajo donde las cartas funcionan como un soporte visual para estructurar el pensamiento.
Normalizar la introspección: Consultar el tarot no es buscar a alguien que te solucione la vida con una predicción, sino buscar un profesional que te ayude a mirar donde tú solo no puedes ver. Es, en esencia, un ejercicio de higiene mental y emocional.
El tarot no es un acto de fe, sino una herramienta de claridad. Es el puente entre lo que sientes y lo que necesitas ejecutar. Porque, al igual que la psicología nos enseñó que la salud mental es prioritaria, el tarot evolutivo nos enseña que tomar consciencia es la base de cualquier cambio real.
No buscamos certezas mágicas sobre el mañana, sino herramientas reales para el hoy. Porque cuando sacas a la luz tu inconsciente, te hace más libre, te convertirte en el protagonista de tu propia evolución.
En Definitiva
El tarot no es un simple conjunto de cartas que adivina el futuro: es un universo simbólico que ha fascinado a la humanidad durante siglos. Aunque popularmente se le asocia con la adivinación, su verdadero alcance va mucho más allá, pues funciona como un espejo de la cultura, creencias y la psique humana, saca a la luz el inconsciente.
Cada carta guarda en su interior los arquetipos que siguen en vigor del inconsciente colectivo. A través de sus imágenes y símbolos, cada arcano ofrece una ventana hacia la comprensión del ser humano y su búsqueda incesante de conocimiento y sentido. Desde los influyentes del pasado hasta su impacto en el presente, el tarot nos acompaña, es una guía de conocimiento profundo de nosotros mismos.
"Lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino." — Carl Jung

