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Las gafas de David R. Hawkins

5/30/20264 min read

¿Por qué tomas siempre las mismas decisiones aunque quieras cambiar?

Hay algo que muchas personas detectan en algún momento de su vida con una mezcla de perplejidad y frustración:

Cambian de trabajo y acaban en el mismo tipo de ambiente tóxico.

Terminan una relación y la siguiente reproduce los mismos patrones.

Deciden empezar de cero y, al cabo de un tiempo, están exactamente en el mismo punto.

La escena cambia. Los personajes cambian. El resultado, no.

La explicación habitual es la mala suerte, el destino o "que así es la vida". Pero el psiquiatra e investigador David R. Hawkins propuso algo diferente, más incómodo y considerablemente más útil.

No ves la realidad. Ves a través de un filtro.

Hawkins dedicó décadas a estudiar los estados emocionales desde los que los seres humanos percibimos el mundo y tomamos decisiones. Su conclusión central es tan sencilla como difícil de aceptar: no reaccionamos a lo que ocurre, sino a la versión de lo que ocurre que nuestro estado interno nos permite ver.

Una buena analogía para entenderlo es la de las gafas graduadas.

Imagina que llevas puestas unas gafas con una graduación incorrecta desde hace tanto tiempo que ya no recuerdas cómo es ver sin ellas. No percibes que hay un filtro. Simplemente crees que el mundo es así, algo borroso, algo amenazante, algo difícil. Y tomas decisiones en consecuencia.

Lo que Hawkins observó es que los estados emocionales funcionan exactamente así. El miedo es un tipo de lente. La vergüenza es otro. El resentimiento, otro. Cada uno filtra la realidad de una manera específica, destacando cierta información y ocultando otra. Y mientras no seas consciente de qué lente llevas puesta, seguirás viendo lo mismo aunque cambies de escenario.

Por qué cambiar de vida no siempre cambia nada

Aquí está la raíz del patrón repetido.

Una persona que opera desde el miedo crónico llevará ese miedo a cada nuevo trabajo, a cada nueva relación, a cada nueva oportunidad. No porque sea débil ni porque tenga mala suerte. Sino porque el miedo es la lente a través de la cual interpreta lo que encuentra, y esa interpretación determina cómo actúa, qué señales detecta y cuáles ignora, qué considera posible y qué descarta antes de intentarlo.

Hawkins identificó que distintos estados emocionales generan distintos campos de percepción. Desde estados como la culpa, el miedo o la apatía, el mundo se percibe como amenazante, cerrado o sin salida. Desde estados como el coraje, la aceptación o razón, la misma situación objetiva se interpreta con más opciones, más recursos, más capacidad de respuesta.

No es pensamiento positivo. Es mecánica perceptiva.

La diferencia no está en las circunstancias. Está en la graduación de las gafas con las que las miras.

El paso que casi nadie da

Cambiar las gafas requiere primero saber que las llevas puestas. Y eso es considerablemente más difícil de lo que parece.

Porque cuando llevamos mucho tiempo operando desde un estado emocional determinado, ese estado deja de sentirse como un filtro y empieza a sentirse como la realidad. El miedo no se percibe como miedo, se percibe como "estar siendo realista". La desconfianza no se percibe como desconfianza, se percibe como "haber aprendido de la experiencia".

Detectar la lente requiere un momento de distancia. Un punto de observación externo que permita ver no solo la situación, sino el estado desde el que la estás interpretando.

Y aquí es donde el tarot aparece de una manera que sorprende a quien lo descubre por primera vez.

El tarot como diagnóstico de lente

El tarot no predice lo que va a ocurrir. Lo que hace, cuando se usa como herramienta de autoconocimiento, es revelar el estado interno desde el que estás operando ahora mismo.

Cuando en una sesión alguien reacciona con resistencia ante una carta que representa apertura o nueva oportunidad, esa reacción habla. Revela la lente. Muestra que, independientemente de lo que ocurra fuera, hay un filtro interno que está interpretando las posibilidades como amenazas o como cosas que son para otros, no para esa persona.

Cuando alguien reconoce en una carta un patrón que lleva años repitiendo, "esto me pasa siempre", ese reconocimiento ya es información útil. No porque la carta lo haya predicho, sino porque la persona lo ha visto. Y lo que se ve, se puede trabajar.

El valor de la sesión no está en saber qué pasará. Está en identificar con qué lente estás mirando lo que ya está pasando.

Una sola pregunta antes de tu próxima decisión

Si hay algo práctico que se puede extraer de Hawkins, es esto:

Antes de tomar una decisión importante, antes de evaluar una oportunidad, antes de concluir que algo no es para ti, hazte una pregunta:

¿Estoy viendo esta situación tal como es, o la estoy viendo a través del filtro de un estado emocional que llevo puesto desde hace tiempo?

No para paralizarte. No para dudar de todo. Sino para crear ese milímetro de distancia entre el estímulo y la respuesta en el que, según Hawkins, vive la posibilidad real de cambio.

Porque a veces el problema no es la situación. Son las gafas.

Y a veces solo necesitas que alguien te ayude a quitártelas un momento para ver con más claridad.

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